Pequeña carta a tu recuerdo
- Pao Romero

- 7 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 7 ene
Entre brumas he encontrado tu sonrisa. Me sorprende que siga como la recuerdo en mis sueños, porque me cuesta admitir que aún sueño contigo, a pesar de haber pasado tanto tiempo desde la última vez que te vi.
Por suerte lo hice a lo lejos: ibas de la mano de otra mujer. ¿Sabes? Hasta ese día anhelaba que volvieras a mi lado, pero después de esa escena, aquel 24 de noviembre, mis esperanzas murieron. Y lo hicieron inevitablemente, como murió el ramo de violetas que salí a comprar a la esquina del mercado ese día. ¡Yo, en mi papel estelar de ilusa!, aún guardando esperanzas, a pesar de todo lo que me dijiste la última vez que supe de ti.
Desde entonces, el olor a violetas marchitas quedó tatuado en mi memoria, y cada vez que me alcanza, vuelvo a sentir la desilusión. Pero hoy ni violetas ni desilusión me trajeron tu recuerdo; lo hizo la foto que encontré entre mis libros: una foto donde sales sonriendo. Esa sonrisa detuvo mi corazón; un ambiente de tono lúgubre y de añoranza se generó en mi habitación, que inevitablemente me hace viajar al pasado.
No me gustan estos días raros, estos días que, reviviendo de entre los muertos aparece tu recuerdo, y estoy cansada de eso: de tu recuerdo y de la comisura de tus labios cuando sonríes.
¿Será que necesito un exorcismo de tu ser? De tu fantasma que me acecha cada noche de luna llena. Le pido al universo con todas mis fuerzas un antídoto para tu recuerdo, y lo único que me llega es esta imperiosa necesidad de escribir sobre ti. Tal vez así se vaya diluyendo tu imagen de mi corazón.




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