Descansa esta noche en mi boca entrelacemos las piernas, como ramas de un árbol muerto que solo habita en mi cama. Esculpe en mi espalda, ebanista del deseo,tu excitado vagar. Recorre este sendero árido de ti hasta que el trazo se vuelva aliento y puedas susurrar en mi oídolas realidades de humo que construimos antes de tu partida. Sea mi vientre el epicentro del temblor. Tras el derrumbe de nuestro encuentro, quedo tatuada: escombros de sudor del cuello a los pies.
Le escribo a lo prohibido: a tu rodilla rozando la mía, al secreto bajo la lengua y a las sábanas húmedas de mi cama. Le escribo a lo prohibido: a la súplica de tu tacto, al ardor en mi oreja y a tu nombre quemando mis labios. Le escribo a lo prohibido: al pulso del deseo, al vaivén que insiste y al cadáver de nuestra herejía.
A Paola le gusta ahogarse en un vaso de agua para después beberselo. El drama y los corazones rotos son la tinta que usa para escribir sus poemas de pesares existenciales y desamores secretos. Tiene dos plumas con las que escribe, no solo sus poemas sino cuentos y pensamientos catastrófico, aunque una de ellas esta perdida. Paola, además de alma de poeta, también tiene espíritu de artista; por esa razón siente de una manera desmedida, tan es asi que todo lo que siente la asfi
Este texto es sobre el cansancio cotidiano, la culpa silenciosa y esos gestos mínimos —regar, tomar agua, pedir compañía— que a veces son suficientes por hoy.
🖼️ Imagen: Mujer regando plantas (c. 1880), de Berthe Morisot.
Una escena íntima que dialoga con esta historia: el cuidado, lo doméstico y la fragilidad de lo vivo.