Ebanista del caos
- 17 abr
- 1 min de lectura
Descansa esta noche en mi boca
entrelacemos las piernas,
como ramas de un árbol muerto
que solo habita en mi cama.
Esculpe en mi espalda,
ebanista del deseo,tu excitado vagar.
Recorre este sendero árido de ti
hasta que el trazo se vuelva aliento
y puedas susurrar en mi oídolas realidades de humo
que construimos antes de tu partida.
Sea mi vientre el epicentro del temblor.
Tras el derrumbe de nuestro encuentro,
quedo tatuada:
escombros de sudor
del cuello a los pies.




Comentarios